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Semana Santa de Valladolid
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Semana Santa de Valladolid 2019

DATOS TÉCNICOS DEL CARTEL 2010

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La fotografía fue tomada el Domingo de Resurrección  día 12 de abril de 2009 a las 12:27h. en la Catedral Vallisoletana justo antes de partir la procesión del encuentro, durante la Eucaristía.

La calidad de la imagen fue RAW (12 bits), y el tamaño de la imagen: L (4288 x 2848)

La cámara utilizada fue una Nikon D2X con un  Objetivo SIGMA 70-200mm F/2,8D

Utilicé una Longitud focal de 90mm con modo de enfoque AF-S, modo de zona de AF: Zona única, el diafragma F/2,8 y la velocidad de obturación 1/125s, en cuanto al modo de exposición utilicé la prioridad a la abertura, con una compensación de la exposición de -1,7EV, la medición fue matricial y utilicé una sensibilidad ISO  de 800.

Con todas estas medidas y estos parámetros aplicados hemos logrado un claroscuro, en la cual logramos resaltar la imagen del fondo oscuro

Los ajustes de imagen fueron: balance de blancos: Automático, espacio de color: AdobeRGB, RR ISO alto: Encendido (Alta), RR Larga exposición: Apagado y el Modo de color: II (AdobeRGB), en cuento a la Compensación de tonos utilicé más contraste, el ajuste tonal:0°, la saturación: normal y la nitidez: alta.

NO UTILICE FLASH

Una vez volcada en mi ordenador la trate con el Adobe Photoshop CS4, abrí la imagen con el camera raw v. 5.3 y realicé los siguientes ajustes:

Temperatura de imagen: +3150 y matiz de la imagen: -6, el equilibrio de blancos lo deje como había tomado la imagen. Calibre el brillo a + 5 y el contraste a +25, aplique una máscara de enfoque con los siguientes parámetros: Cantidad +50, radio +3, umbral 0.

Y para finalizar apliqué un filtro noiseware profesional para quitar el ruido y aplicar un poco más de enfoque a la imagen.

Con todas estas medidas y estos parámetros aplicados hemos logrado un claroscuro, en la cual logramos resaltar la imagen del fondo oscuro, pero a su vez resaltamos ese fondo oscuro con las iluminaciones que salen de los ventanales, con lo que logramos una profundidad de campo apropiada para destacar y realzar en la parte delantera la imagen del Cristo.

Pedro J. Muñoz Rojo

 

PRESENTACIÓN DEL CARTEL. Por José María Pérez Concellón.

Excelentísimo Señor Alcalde, Señor Presidente de la Junta de Cofradías de Semana Santa, Autoridades, Directivos y hermanos de las Cofradías vallisoletanas, Señoras y Señores. Amigos. Buenas tardes.

Me dirijo a ustedes desde una tribuna no habitual para mí en este acto, pero en la que sin embargo no me siento nada incómodo por dos razones. La primera, por el hecho de que treinta años de servicio en esta administración municipal, hace que estas cuatro paredes sean para mí de alguna manera, como mi segunda casa. Y en segundo lugar, porque se da la circunstancia de que mi intervención va dirigida a presentarles el cartel que anunciará a los cuatro vientos la celebración de la próxima semana santa, encargo que he venido realizando los últimos cuatro lustros, si bien no a través de la palabra, sino de la imagen.

Se da además la circunstancia de que la autoría de la fotografía que sirve de soporte al cartel de este recién estrenado 2010, es de un querido amigo, de mi compañero de fatigas desde hace ya ocho años, en esos intensos días fotográficos que para nosotros supone la Semana de Pasión. Por supuesto, estoy hablando de Pedro Muñoz Rojo, Pedro J. Muñoz como a él le gusta firmar sus fotografías. Pedro es no de los componentes de aquello que mi buen amigo Angel Cuaresma ha venido sarcásticamente en llamar, el equipo médico habitual de la Semana Santa vallisoletana. Y a fe mía que así es. Pedro es una de esas personas para las que el año ya tendría sentido por el simple hecho de que existe una semana en la que se vuelve a poner en escena en las calles de nuestra querida ciudad, una tradición antañona y secular. Una tradición íntimamente unida a las vivencias de todo un pueblo, al sentir de todo un pueblo que en esos días parece querer parar el tiempo, reviviendo y renovando la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, instrumentalizada a través de las centenarias tallas que volverán a ser procesionadas por las Hermandades vallisoletanas.

Renovación anual de una tradición que viene a hablarnos inequívocamente de dolor, de violencia, de crueldad humana extrema y de muerte, pero que también y fundamentalmente lo hace de alegría, de esperanza y en definitiva de redención a través del mensaje de la Resurrección, algo que somos muy dados a olvidar y a ningunear en la tradición latina, donde a la hora de desarrollar la celebración semanasantera, nos inclinamos más a poner el acento en el hecho de la pasión y muerte, que en la connotación redentora de la Pascua, a pesar del claro mensaje de alegría y esperanza que ésta última nos transmite. En la vida cotidiana, cuando en muchas ocasiones las situaciones nos llevan a estados insostenibles de dolor, de incomprensión o de injusticia, se hace impensable no tener como referencia un mensaje esperanzador, por pequeño que este pueda ser o parecer. Sería inimaginable poder soportar y sobreponerse a catástrofes como la recientemente sufrida por el pueblo haitiano, donde ante la tragedia, se ha puesto una vez más de manifiesto que el corazón humano no tiene tan sólo espacio para que en él crezcan la maldad, las envidias y los instintos más ruines, sino para que también germine la empatía, la compasión y la solidaridad con los más desfavorecidos, aunque para llegar a ello, haya que sufrir en muchas ocasiones, una catarsis como la que supuso la pasión y muerte de Cristo, previa a su Resurrección. Catarsis que es rememorada y celebrada cada año, cada Semana Santa, en muchas poblaciones españolas, a la que no es ajena nuestra capital, y que ha hecho de la celebración de esta tradición uno de sus símbolos de identidad más allá de sus fronteras.

Mañana se clausura la exposición que desde el pasado 21 de octubre se ha venido desarrollando en la Nacional Gallery de Londres. Exposición que bajo el título “The Sacred Made Real”, ha presentado en el museo más importante de Gran Bretaña una extensa colección de tallas y lienzos de temática religiosa de autores españoles del siglo XVII, y en la que ha tenido un peso específico muy marcado la pasión y muerte del redentor. Comentaba en la presentación Xavier Bray, comisario de la muestra, que albergaba cierta prevención hacia la reacción que podría provocar en el visitante británico la violencia, el dolor y la sanguinolencia manifiesta de la que hacían alarde las tallas que iban a ser expuestas, ya que argumentaba, que en la cultura y el arte sajón no se hacía tanto hincapié en el trance de la pasión, como en el hecho de la resurrección, evitando así las escenas de mayor crueldad.

En España, sin embargo, partimos cultural y artísticamente de las pautas marcadas en los siglos XVI y XVII en cuanto a la recreación en el hecho pasional, ya que toda la creación artística religiosa de la época, pretende tener una finalidad catequética, a la vez que atemorizante diría yo, mucho más acentuada aún en la imaginería procesional, cuya pretensión era llevar al pueblo llano el mensaje religioso a través de la imagen.

Comento esto por el hecho de darse la circunstancia de que en 2010, la Hermandad que asume la responsabilidad de anunciarnos la próxima llegada de la Semana Santa, no es otra que la renombrada Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado, María Santísima de la Alegría y las Lágrimas de San Pedro, que ha añadido recientemente esta última advocación del apóstol a su nombre. Como consecuencia, el discurso visual del cartel ha tenido que dar por fuerza un giro de 180 grados para, huyendo de esa tradición latina tan marcada, venirnos a contar que Cristo resucitó, que Cristo ha resucitado. Y que tras ser crucificado, muerto y sepultado, volvió de entre los muertos para traernos un mensaje de esperanza y de resurrección, como punto culminante y esencial de la fe cristiana que da sentido a la existencia humana, camino hacia la vida definitiva con Dios.

La imagen del cartel que tenemos ante nuestros ojos, y que tan magistralmente ha plasmado su autor, nos habla de una iconografía no muy frecuentada por nuestros artistas.

La iconografía de la resurrección, tanto pictórica como escultóricamente, si bien ya con la existencia de representaciones fechadas en el siglo XI, no toma mucho cuerpo hasta el siglo XIV con excelentes representaciones pictóricas a cargo de Giotto, seguidas por las de Fra Angélico, Piero Della Francesca, Durero, Tintoretto, El Greco, así como Veronés, ya en el siglo XVII, siendo las representaciones escultóricas también muy escasas hasta los siglos XII y XIII.

La fotografía del cartel nos muestra un marcado claroscuro, muy al estilo de uno de los creadores de las obras sobre las que precisamente se asienta la imaginería manierista de Gregorio Fernández y sus coetáneos. Naturalmente me estoy refiriendo a Michelangelo Merisi da Caravaggio. Es una instantánea que nos habla de uno de esos incontables momentos íntimos que nos brinda la celebración de la Semana Santa, y que en muchas ocasiones pasan desapercibidos para la gran mayoría de los espectadores. La imagen está tomada durante los momentos previos al desarrollo del Oficio religioso celebrado por el Sr. Arzobispo en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana. Justo unos instantes antes del inicio de la Procesión del Encuentro de Jesús Resucitado con la Virgen de la Alegría, que tiene lugar en las calles vallisoletanas en la mañana del Domingo de Resurrección. En ella se puede apreciar, entre una absoluta oscuridad, los diversos ventanales del recinto herreriano, de entre los que parece salir victorioso de la muerte, así como de la oscuridad reinante tras esta, la figura triunfante de Jesús Resucitado, representada en la moderna talla del escultor zamorano Ricardo Flecha. Una talla que nos presenta a Cristo saliendo de la tumba en posición frontal, y levantando el brazo derecho en ademán de victoria y bendición, con la característica principal de los "resucitados", que es la cruz que porta como estandarte, signo de la Redención. Jesús, con su Resurrección, le ha ganado la batalla a la muerte. Y en este gesto también le secundan en este día los hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado, que en su cruz procesional llevan prendido un banderín, a modo de lábaro blanco con una cruz de color rojo, emulando a los antiguos caballeros cruzados de la Orden de Jerusalem. Pedro ha sabido transmitirnos con una exquisita medición de la luz, y con un dominio total y absoluto de unas condiciones lumínicas más que deficientes, el contraste entre la luminosidad y la fuerza de la figura principal, la imagen victoriosa de Cristo, en contraposición con la ausencia de iluminación del resto de la escena, plasmando en una sola imagen toda la fuerza de un momento muy puntual y difícil de capturar, y con una gran carga simbólica. Enhorabuena amigo, estamos sin duda ante un cartel desbordante de mensaje, y en el que has llevado a cabo un gran trabajo.

Es un cartel diferente, Una proclama que viene a quebrar toda la tradición existente en la cartelería de la Semana Santa vallisoletana. Por primera vez se ve representada la Resurrección de Jesucristo como hecho central y culminante de la Semana de Pasión. Y no deja de ser paradójico que sea ésta la primera ocasión en que tal hecho sucede, habida cuenta de la importancia que tiene la Resurrección de Cristo en la fe cristiana, como eje central y clave de la bóveda del cristianismo, hasta el punto que, citando a Messori, “sin la Resurrección, los evangelios serían sólo una curiosidad judeo-helénica”

El pasado año, el pregonero de la Semana Santa 2009, el escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo, nos regalaba una bellísima reflexión acerca del misterio de la Resurrección: “Y sin embargo, yo, [decía Martín Garzo], que no soy creyente, estoy agradecido al catolicismo, porque escuché sus historias de labios de mi madre. Claro que mi madre nunca nos imponía nada y se limitaba a transmitirnos su fe a través del amor, que no busca atemorizar sino la complicidad y el consentimiento. Sí, eso era el catolicismo para ella: una religión de la vida y de la belleza. Pues si un dios había sido capaz de morir por nosotros ¿cómo era posible que nuestra vida pudiera no tener sentido? Ese catolicismo dio a mi infancia exaltados momentos de altruismo, ritos raros y carentes de utilidad práctica, el sentido del misterio y la maravilla. Me enseñó a respetar a la mujer, a amar a los animales, a permanecer vigilante ante el mal y a creer, mientras fui niño, en la resurrección de la carne, que puede que sea una de las historias más disparatadas y hermosas que el hombre haya concebido jamás”

Efectivamente muchos podrían pensar que la resurrección de la carne no va más allá de ser una de las historias más disparatadas que el hombre haya podido concebir jamás, pero indudablemente, también es una de las más hermosas, sobre todo para una sociedad, la nuestra, que cada vez se encuentra más necesitada de tantas y tantas resurrecciones, de tantas y tantas redenciones, de tantas esperanzas y de tanta confianza en la existencia de un futuro más prometedor.

Gracias, Pedro, gracias amigo, porque a través de este cartel nos permites contemplar desde una tribuna privilegiada, la esencia de toda una celebración, de todo un ritual, cuyo punto álgido es el colofón de la Resurrección; colocándonos así en situación de poder reflexionar con ella, asimilando la grandeza de su mensaje. El mensaje victorioso de Cristo, el mensaje de la victoria de la luz y de la verdad sobre la oscuridad, sobre las desgracias, sobre la pobreza, y sobre las injusticias. En definitiva el mensaje del triunfo de la vida sobre la muerte.

Que el cartel anunciador de la Semana Santa 2010 sea premonitorio, y nos permita que la celebración de la ya próxima Semana de Pasión tenga un marcado carácter esperanzador y redentor en todos los sentidos, y que todos los vallisoletanos y vallisoletanas podamos disfrutar de ella. Que así sea.

Muchas gracias.

 

Este es el segundo cartel "genérico" que edita la junta de cofradías para llevar a ferias y eventos, por eso no figura el año, la foto es de Chema Concellón.

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